ENSENADA NECESITA NUEVOS LIDERAZGOS
Ensenada necesita nuevos liderazgos.
Y cuando hablamos de nuevos liderazgos no estamos hablando necesariamente de jóvenes, tampoco se trata de una vana discusión de edades o generaciones.
Estamos hablando de algo mucho más sencillo y, al mismo tiempo, mucho más importante: necesitamos más gente dispuesta a participar.
Ensenada necesita que emerjan nuevas voces, nuevas ideas, nuevos liderazgos y, sobre todo, ciudadanos que estén dispuestos a levantar la mano y asumir responsabilidades.
Porque durante demasiado tiempo hemos cometido el error de dejar los asuntos públicos, empresariales, comerciales, sociales y comunitarios prácticamente en manos de los mismos grupos.
Y una ciudad no puede renovarse si siempre participan los mismos.
Hace falta sangre nueva en las cámaras empresariales y organismos del comercio. Nuevos liderazgos en el sector económico. Nuevas voces entre los comerciantes, profesionistas, emprendedores y pequeños empresarios.
Pero también hacen falta en nuestros sectores productivos.
Ensenada es tierra de pescadores, agricultores, productores, comerciantes, restauranteros, trabajadores, periodistas, deportistas, empresarios y emprendedores. Cada uno de esos sectores necesita personas capaces de organizar, representar, proponer y defender los intereses de su comunidad.
Y, por supuesto, también necesitamos nuevos liderazgos políticos.
En todos los partidos.
Sin importar colores ni siglas.
Morena, PAN, PRI, PT, Movimiento Ciudadano, Verde o cualquier otra expresión política necesitan abrir espacios para que participe más gente. Suena difícil pero es una realidad. Habrá resistencia pero es necesario.
Porque los partidos políticos tampoco pueden convertirse en clubes cerrados donde las mismas personas se reparten durante décadas candidaturas, dirigencias y posiciones.
La democracia necesita competencia, renovación y participación.
Y eso comienza desde abajo.
Desde las bases.
Desde las colonias.
Porque quizá uno de los liderazgos más importantes que debemos recuperar en Ensenada es precisamente el liderazgo vecinal.
Necesitamos vecinos que vuelvan a organizarse.
Que formen comités.
Que conozcan a quienes viven en su calle.
Que se reúnan.
Que gestionen pavimentación, iluminación, seguridad, parques, drenaje, transporte y servicios públicos.
Porque una colonia organizada tiene muchas más posibilidades de ser escuchada que cien ciudadanos reclamando individualmente.
También necesitamos jóvenes participando, por supuesto.
Pero sería un enorme error pensar que renovación significa solamente juventud.
Una mujer de 50 años que nunca había participado y decide organizar a su comunidad representa un nuevo liderazgo.
Un comerciante de 60 años que decide involucrarse en los problemas de su sector representa un nuevo liderazgo.
Un muchacho de 22 que comienza a participar en una organización civil también representa un nuevo liderazgo.
Un pescador, una agricultora, un maestro, una estudiante, un empresario, un trabajador o una madre de familia pueden convertirse en líderes de su comunidad.
El liderazgo no tiene edad.
Tiene voluntad.
Tiene compromiso.
Tiene participación.
Ensenada tiene suficiente talento, experiencia y capacidad entre su gente.
Lo que necesitamos es que más ciudadanos abandonen la comodidad de observar desde afuera y decidan involucrarse.
Porque también debemos reconocer algo:
Es muy fácil criticar desde una mesa.
Es muy fácil reclamar desde las redes.
Es muy fácil decir que los políticos, los empresarios, los dirigentes o los líderes sociales hacen mal las cosas.
Lo difícil es levantar la mano y decir:
“Yo también quiero participar.”
Ensenada necesita cientos de personas diciendo exactamente eso.
Necesitamos nuevos liderazgos empresariales, políticos, sociales, deportivos, culturales, pesqueros, agrícolas, académicos, estudiantiles y vecinales.
Necesitamos hombres y mujeres.
Jóvenes y adultos.
Personas con experiencia y personas que apenas comienzan.
Porque las ciudades que avanzan no son aquellas donde existe un pequeño grupo de líderes que pretende resolverlo todo.
Son aquellas donde existen miles de ciudadanos participando.
Tal vez el próximo gran liderazgo de Ensenada no esté hoy sentado en una oficina de gobierno.
Quizá esté atendiendo un pequeño comercio.
Trabajando en un barco.
Cultivando en el Valle.
Dando clases en una escuela.
Estudiando en una universidad.
Dirigiendo una empresa.
O simplemente organizando a los vecinos de una colonia.
Solo falta una cosa:
que decida participar.
Porque Ensenada no necesita espectadores.
Ensenada necesita ciudadanos dispuestos a convertirse en protagonistas de su propia ciudad.
Soy Javier García CAMARENA

