ROCÍO ADAME: GOBERNAR DESDE LA CALLE Y CON SENTIDO HUMANO
Da gusto observar cuando una administración municipal entiende que gobernar no solamente significa permanecer detrás de un escritorio, firmar documentos, celebrar reuniones o administrar una estructura burocrática.
Y eso es algo que vale la pena reconocer del trabajo que viene realizando la presidenta municipal de Playas de Rosarito, Rocío Adame Muñoz.
Porque administrar un Ayuntamiento no es sencillo. Hay que ordenar las finanzas, revisar presupuestos, reestructurar áreas, planear obras, atender servicios públicos, coordinar funcionarios, gestionar recursos ante otros órdenes de gobierno y resolver diariamente problemas que pocas veces conoce el ciudadano.
Ese trabajo silencioso también cuenta.
Pero una presidenta municipal no puede quedarse únicamente dentro del Palacio Municipal.
Y Rocío Adame lo ha entendido.
La hemos visto regresar una y otra vez a las colonias, particularmente a aquellas donde durante años se acumularon rezagos. La hemos visto escuchando directamente a las familias y regresando después con programas, servicios y obras.
Y ahí es donde comienza a distinguirse una manera humanista de gobernar.
Los resultados empiezan a convertirse en números.
En Ampliación Lucio Blanco, por ejemplo, fueron inauguradas las pavimentaciones de las calles Guadalajara y Tecate, realizadas con concreto hidráulico y una inversión superior a 7 millones de pesos, con más de 4 mil 500 metros cuadrados de superficie pavimentada.
En la colonia La Mina se entregó la pavimentación de la calle Mina Escorpión: más de 1,400 metros cuadrados de concreto hidráulico, además de guarniciones, tomas y descargas de servicios.
En Circuito Colinas, en Ampliación Mazatlán, otra inversión superior a 5 millones de pesos permitió pavimentar vialidades y beneficiar directamente a más de 450 habitantes.
En Lomas de Rosarito también se realizaron obras de pavimentación que beneficiaron directamente a más de 120 familias.
No estamos hablando solamente de concreto.
Una calle pavimentada significa que una madre puede llegar mejor a su casa, que una ambulancia puede entrar con mayor facilidad, que un niño puede caminar hacia su escuela en mejores condiciones y que una propiedad y una colonia entera adquieren mayor dignidad.
Pero hay otro rostro de esta administración que también merece atención.
El Gobierno Municipal ha impulsado espacios para las mujeres, como la Sala de Lactancia, creada para que las madres puedan amamantar o extraer leche en un lugar privado, digno y seguro.
Puede parecer una obra pequeña frente a una gran avenida, pero su significado social es enorme.
También está el seguimiento a dos proyectos estratégicos que permanecían pendientes: el Parque y Centro Cultural del IMAC y la Cocina Central.
Para la conclusión de infraestructura inconclusa, entre ella estos proyectos, se gestionó una ampliación de hasta 85 millones de pesos de recursos federales.
La Cocina Central representa precisamente esa otra visión del servicio público: infraestructura destinada a atender necesidades sociales básicas y fortalecer el tejido comunitario.
A esto se suma la rehabilitación integral del Parque José Cruz Navarro en Primo Tapia, realizada en coordinación con SEDATU, donde se incorporaron kiosco, baños incluyentes, juegos infantiles, área de ejercicio y renovación de espacios comunes.
Y hay un dato particularmente importante: el Ayuntamiento avanzó, junto con INDIVI e INSUS, en un proceso para la regularización de 52 colonias y fraccionamientos, buscando brindar certeza jurídica a cientos de familias.
Eso también es justicia social.
Porque gobernar no consiste únicamente en inaugurar obras visibles. También significa resolver problemas que una familia puede haber cargado durante décadas.
Pero Rosarito necesita igualmente producir riqueza.
Por eso resulta positivo observar a una presidenta municipal que puede estar por la mañana recorriendo una colonia popular y después sentarse con empresarios, comerciantes, prestadores de servicios y representantes del sector turístico.
Rocío Adame ha mantenido mesas de trabajo con organismos empresariales y ha impulsado una mayor coordinación con CANACO, entendiendo algo elemental: sin inversión, comercio, turismo y emprendimiento tampoco puede existir desarrollo social sostenible.
Rosarito vive en buena medida del turismo y de la actividad económica que éste genera. Por eso gobernar también significa promocionar al municipio, atraer visitantes, facilitar inversión y escuchar a quienes todos los días levantan la cortina de un negocio y generan empleos.
Ese equilibrio es importante.
Atender al empresario y atender al ciudadano de una colonia marginada no son tareas contradictorias.
Son dos partes de una misma responsabilidad.
Porque para repartir bienestar primero hay que generar oportunidades, pero también hay que asegurarse de que esas oportunidades lleguen hasta donde históricamente no habían llegado.
Por supuesto que todavía falta mucho.
Rosarito sigue teniendo problemas de movilidad, servicios públicos, infraestructura, seguridad, crecimiento urbano y rezagos acumulados durante años. Ningún gobierno municipal puede resolverlos todos de la noche a la mañana.
Pero también hay que saber reconocer cuando existe trabajo.
Y particularmente cuando detrás de una administración comienza a percibirse algo que muchas veces se pierde en la política:
la sensibilidad humana.
Qué bueno ver a Rocío Adame atendiendo los asuntos administrativos desde Palacio Municipal.
Qué bueno verla gestionando recursos ante el Gobierno Federal y Estatal.
Qué bueno verla inaugurando pavimentaciones y recuperando espacios públicos.
Qué bueno verla dialogando con empresarios, comerciantes y emprendedores.
Pero, sobre todo, qué bueno verla regresar una y otra vez a las colonias donde más necesitan que su presidenta municipal esté presente.
Porque al final del día, una presidenta municipal no gobierna solamente desde una oficina.
Gobierna caminando sus calles, escuchando a su gente y regresando a cumplir.
Y cuando una autoridad entiende eso, vale la pena decirlo.
Por Hunter.

