Asombrosofamilia

Ensenada: hay que mirar también las obras que van a cambiar la ciudad

A veces los ensenadenses estamos tan concentrados —y con razón— en el bache que tenemos enfrente de nuestra casa, en la calle que necesita pavimento o en esa vialidad que utilizamos todos los días, que podemos perder de vista algo mucho más grande: la Ensenada que se está construyendo para los próximos años.
Y una cosa no cancela la otra.
Hay que tapar los baches. Hay que rehabilitar calles. Hay colonias donde no basta con echar otra capa de asfalto y habrá que reconstruir vialidades prácticamente completas. Hay rezagos que vienen acumulándose desde hace muchos años y que tienen que atenderse.
Pero también hay que entender que gobernar una ciudad implica trabajar en dos dimensiones al mismo tiempo: resolver lo que tenemos enfrente y preparar la ciudad que vamos a necesitar mañana.
Y ahí empiezan a aparecer proyectos que pueden modificar de manera importante la movilidad, la conectividad y el desarrollo económico de Ensenada.
Uno de ellos es el tramo Jatay-Libramiento Ensenada.
El Gobierno de México anunció para este proyecto una inversión total estimada de 4 mil 300 millones de pesos, para construir alrededor de 25 kilómetros, con una primera etapa de cinco kilómetros. La importancia va mucho más allá de construir otra carretera: se busca generar una alternativa de comunicación para la entrada norte de Ensenada y fortalecer la conectividad de una zona estratégica para el desarrollo industrial y logístico.
Y aquí entra también Ciudad Industrial Jatay.
Desde mayo de 2025, el Gobierno Municipal de Ensenada, Asipona y Grupo Jatay firmaron un acuerdo para impulsar este desarrollo y promover proyectos relacionados con la actividad portuaria, industrial y logística. Dentro de esa visión está precisamente la conexión carretera y una mejor organización de las actividades industriales de la zona norte.
Es decir, no estamos hablando solamente de cemento y kilómetros.
Estamos hablando de cómo queremos que entre y salga la mercancía, cómo queremos desarrollar nuestra industria, cómo conectar mejor al puerto y cómo preparar a Ensenada para recibir nuevas inversiones.
Por el otro lado tenemos Maneadero.
Y aquí ya no estamos hablando de algo que solamente esté anunciado: ya se está trabajando en la ampliación y modernización del Bulevar Maneadero Parte Alta.
Los trabajos iniciaron el 14 de septiembre y ya se realizan labores de excavación, fresado y preparación de la vialidad. El proyecto contempla ampliar la circulación a tres carriles por sentido, además de obras de agua potable, drenaje sanitario, alumbrado, semaforización y señalamiento.
Quienes vivimos en Ensenada sabemos perfectamente lo que significa Maneadero.
No es únicamente una comunidad al sur de la ciudad. Es uno de nuestros principales accesos, un corredor por donde circulan trabajadores, familias, turistas, productores, transporte de carga y mercancías que vienen desde el sur del municipio y de la península.
Por eso una obra de esta naturaleza termina beneficiando directa o indirectamente a muchísima más gente de la que vive junto al bulevar.
Y luego está la otra parte de la ecuación: la obra de colonia, la obra de barrio, la que quizá no aparece en grandes titulares pero cambia la vida cotidiana de una familia.
Para 2026, Ensenada cuenta con 223 millones 427 mil pesos del FAIS-Ramo 33, un incremento de 69% respecto al año anterior. El primer paquete aprobado contempla 37 obras por más de 106 millones de pesos: pavimentación, agua, drenaje, electrificación, infraestructura educativa y espacios públicos, entre otras acciones.
Ahí está precisamente el equilibrio que debemos buscar.
Macroobra y obra de colonia.
No podemos decirle al ciudadano que tiene un bache frente a su casa que espere diez años porque estamos construyendo el futuro. Claro que no.
Pero tampoco podemos detener los grandes proyectos que pueden transformar la movilidad y la economía de todo el municipio porque todavía tenemos calles que reparar.
Las dos cosas tienen que caminar juntas.
Y aquí también hay que reconocer algo: muchas de estas grandes obras no dependen exclusivamente del Ayuntamiento. Participan el Gobierno federal, el Gobierno del Estado, organismos públicos y, en algunos proyectos, la iniciativa privada.
Pero precisamente por eso también importa la gestión municipal.
Gestionar es tocar puertas, presentar proyectos, darles seguimiento a los expedientes, sentarse con el Estado y la Federación, coordinarse con quienes tienen los recursos y evitar que Ensenada se quede fuera de las grandes inversiones.
En ese sentido, el gobierno encabezado por Claudia Agatón ha venido participando y dando seguimiento a proyectos estratégicos mientras mantiene programas municipales de infraestructura y servicios. Eso también forma parte del trabajo de gobernar: no solamente administrar lo que ya existe, sino buscar lo que la ciudad necesita para seguir creciendo.
Porque Ensenada está en movimiento.
Cada vez somos más. La mancha urbana sigue creciendo. Hay mayor actividad turística, gastronómica, portuaria, industrial y de servicios. Y quienes vivimos aquí sabemos algo que a veces olvidamos: Ensenada sigue siendo una ciudad en construcción.
Todavía tenemos enormes retos.
Tráfico, calles deterioradas, agua, drenaje, transporte, crecimiento desordenado y servicios públicos que tendrán que crecer al mismo ritmo que la población.
No hay que esconderlos.
Pero tampoco sería justo mirar únicamente lo que falta y no observar lo que se está construyendo.
El Bulevar Maneadero, Jatay, el libramiento, las obras del Ramo 33 y los proyectos que puedan concretarse en los próximos años forman piezas distintas de un mismo rompecabezas.
Y si se hacen bien, si se les da seguimiento, si existe coordinación entre los tres órdenes de gobierno y si los recursos realmente terminan convertidos en infraestructura, Ensenada puede entrar en una etapa muy interesante de crecimiento y desarrollo.
Porque gobernar una ciudad no consiste únicamente en reparar lo que se rompió ayer.
También consiste en imaginar lo que necesitaremos mañana y empezar a construirlo hoy.
Y creo que esa es la parte que también tenemos que aprender a mirar.
Ensenada tiene problemas, claro que los tiene. Pero también tiene proyectos, inversión, movimiento y, sobre todo, un enorme futuro por delante.
Soy Javier García Camarena y yo seguiré atendiendo tus reportes ciudadanos, caminando todas las colonias y fraccionamientos de la ciudad, hasta donde quiera que estén, apoyando a nuestra gente.
No vamos a parar nunca.

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