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México quiere recaudar más sin crear nuevos impuestos: ¿qué significa realmente para trabajadores, pequeños negocios y economía informal?

Por la Redacción de TribunaBC
21 de septiembre de 2026

El mensaje que circula en redes parece plantear una disyuntiva sencilla: “México está renovando su sistema fiscal. ¿Estás a favor de usar los impuestos para apoyar programas sociales o prefieres seguir en la economía informal?”

Pero el verdadero debate es bastante más complejo.

México no está proponiendo, por ahora, una gran reforma fiscal que aumente de manera general el IVA o cree un nuevo impuesto para toda la población. Lo que el Gobierno federal presentó este septiembre dentro del Paquete Económico 2027 es otra estrategia: recaudar más con los impuestos existentes, cerrar espacios de evasión y elusión, combatir las facturas falsas y facilitar que pequeños negocios se incorporen a la formalidad.

La pregunta de fondo, sin embargo, permanece:

¿puede México financiar programas sociales, pensiones, salud, educación e infraestructura cobrando mejor los impuestos actuales, o tarde o temprano necesitará una reforma fiscal de mayor profundidad?

Primero: el video simplifica demasiado el problema

El planteamiento de “programas sociales o economía informal” presenta dos cosas como si fueran opciones opuestas.

No lo son.

Una persona puede considerar necesarios determinados programas sociales y, al mismo tiempo, pensar que el sistema tributario debe ser más sencillo. También puede trabajar en la informalidad no porque quiera evadir impuestos deliberadamente, sino porque su negocio es pequeño, sus ingresos son irregulares o formalizarse le parece demasiado complicado.

Y existe una tercera cuestión que tampoco debe olvidarse:

pagar impuestos no significa financiar exclusivamente programas sociales.

Los ingresos públicos también pagan hospitales, escuelas, carreteras, seguridad, tribunales, participaciones a estados y municipios, infraestructura, pensiones y el servicio de la deuda.

Por eso vale la pena separar la propaganda política —de cualquier signo— de las cifras.

¿Qué propone realmente el Gobierno para 2027?

El Ejecutivo entregó el Paquete Económico 2027 al Congreso el pasado 8 de septiembre.

Hacienda proyecta que los ingresos tributarios lleguen a un máximo histórico equivalente a 15.9% del PIB, sin establecer nuevos impuestos generales. El Gobierno espera conseguirlo mediante mayor fiscalización, combate a la evasión y elusión, controles contra empresas que facturan operaciones simuladas y otras medidas de cumplimiento.

La propuesta todavía está en el proceso legislativo. Es decir, no todo lo presentado está definitivamente aprobado y el Congreso puede modificarlo.

Los grandes números propuestos para 2027
Concepto Proyección
Ingresos públicos totales $10.636 billones de pesos
ISR $3.289 billones
IVA $1.768 billones
IEPS $828 mil millones
Ingresos tributarios previstos 15.9% del PIB
Programas para el Bienestar aprox. $1.1 billones
Déficit/RFSP proyectado 3.9% del PIB

Las cifras proceden del proyecto enviado al Congreso y, por tanto, pueden cambiar durante su discusión.

Más de un billón para programas sociales

Aquí llegamos a uno de los puntos centrales del debate.

El Gobierno proyecta destinar aproximadamente 1.1 billones de pesos a los Programas para el Bienestar durante 2027 y sostiene que todos tendrán aumentos superiores a la inflación.

Es muchísimo dinero.

Pero también debe ponerse en perspectiva.

El gasto público mexicano no está compuesto únicamente por programas sociales. Hacienda calcula además alrededor de 3.5 billones de pesos para conceptos como pensiones, intereses de la deuda y participaciones a los estados.

Así que presentar la recaudación simplemente como “cobrar impuestos para regalar dinero” tampoco describe correctamente las finanzas públicas.

El gran objetivo del SAT: cobrar mejor

La administración de Claudia Sheinbaum sostiene que no necesita crear nuevos impuestos generales para incrementar significativamente la recaudación.

Su estrategia consiste en ampliar la base y cobrar lo que legalmente ya corresponde.

El SAT reporta que los ingresos tributarios de 2026 cerrarán alrededor de 15.4% del PIB y afirma que entre 2019 y 2026 la recaudación aumentó considerablemente sin una reforma fiscal integral.

Para 2027 quiere llevar esa cifra a 15.9%.

Eso implica perseguir con mayor intensidad:

empresas factureras, operaciones simuladas, evasión del ISR, incumplimiento fiscal y otros mecanismos utilizados para disminuir artificialmente los impuestos.

Pero cuidado: “no habrá nuevos impuestos” no significa que nadie pagará más

Aquí aparece un matiz importante.

El Gobierno afirma que no habrá nuevos impuestos. Eso es diferente de afirmar que ningún contribuyente podrá terminar pagando más.

Especialistas fiscales han señalado que algunas modificaciones propuestas al ISR empresarial podrían restringir deducciones, limitar el uso de pérdidas fiscales anteriores y modificar otros mecanismos utilizados por las compañías para calcular su carga tributaria.

Es decir: el nombre del impuesto puede seguir siendo el mismo mientras cambia la cantidad efectiva que determinados contribuyentes terminan pagando.

Estas disposiciones están todavía sujetas a la aprobación del Congreso.

¿Y el pequeño comerciante?

Este punto resulta especialmente importante en ciudades como Ensenada.

Pensemos en el vendedor que trabaja por Facebook Marketplace.

La señora que vende comida.

El mecánico.

El taquero.

El comerciante de un sobre ruedas.

Quien vende artículos desde su casa.

El trabajador independiente que cobra trabajos ocasionales.

Meter a todos ellos dentro de la palabra “informales” puede resultar engañoso.

No estamos hablando necesariamente de grandes evasores fiscales.

En muchos casos son microempresarios que sobreviven con márgenes pequeños y para quienes contratar contador, aprender obligaciones tributarias y realizar trámites representa un costo adicional.

Precisamente por ello el Gobierno está proponiendo ampliar facilidades para que más micro y pequeñas empresas puedan incorporarse al Régimen Simplificado de Confianza (RESICO), además de simplificar procedimientos relacionados con SAT, IMSS y obligaciones laborales.

Ésta podría ser una de las partes más importantes de la estrategia.

Porque formalizar mediante miedo y sanciones produce resistencia.

Formalizar haciendo que sea sencillo y conveniente pagar puede producir mejores resultados.

¿Por qué alguien querría formalizarse?

La formalidad tiene costos, pero también puede abrir puertas.

Un pequeño negocio formalizado puede tener mayores posibilidades de obtener financiamiento, emitir facturas, vender a empresas, contratar trabajadores formalmente, demostrar ingresos y crecer.

La propuesta gubernamental incluye además acceso a mecanismos de financiamiento mediante Nacional Financiera para determinadas micro y pequeñas empresas.

El problema aparece cuando un comerciante percibe que recibe poco a cambio.

Entonces surge una pregunta legítima:

“¿Para qué quiero pagar impuestos?”

Y esa pregunta no se resuelve simplemente diciéndole que tiene una obligación.

El Estado también tiene obligaciones

Una política fiscal sana funciona en ambas direcciones.

El ciudadano debe pagar correctamente lo que establece la ley.

Pero el Gobierno tiene la responsabilidad de demostrar que ese dinero se utiliza eficientemente.

Si un ciudadano paga ISR, IVA e IEPS y después encuentra calles destruidas, inseguridad, hospitales saturados, trámites deficientes o servicios públicos insuficientes, la confianza fiscal se deteriora.

Esto no justifica la evasión.

Pero sí ayuda a explicar por qué una parte de la sociedad mexicana mantiene una relación de desconfianza con el sistema tributario.

La cultura fiscal no se construye solamente fiscalizando al ciudadano. También se construye administrando bien su dinero.

Regularizar antes que castigar

Existe además una oportunidad durante 2026 para determinados contribuyentes que arrastran problemas fiscales.

El SAT mantiene un Programa de Regularización Fiscal 2026 que, bajo ciertos requisitos, permite reducir hasta 100% de multas, recargos y gastos de ejecución.

Hasta julio, más de 36 mil contribuyentes se habían acogido al programa y el SAT reportaba una recuperación cercana a 6 mil millones de pesos durante el primer semestre.

La filosofía detrás de esta medida resulta interesante:

antes de asumir que todo contribuyente atrasado es un delincuente fiscal, darle una oportunidad para ponerse al corriente.

La economía informal es el verdadero elefante en la habitación

México arrastra desde hace décadas una economía informal gigantesca.

Y no desaparecerá simplemente aumentando auditorías.

La informalidad tiene raíces económicas profundas: bajos salarios, negocios extremadamente pequeños, baja productividad, dificultad para acceder al crédito, burocracia y una enorme cantidad de trabajadores que generan sus propios ingresos porque el mercado formal no les proporciona alternativas suficientes.

Por eso una reforma verdaderamente profunda tendría que preguntarse no solamente:

¿cómo cobramos impuestos a los informales?

Sino:

¿cómo hacemos que entrar a la formalidad les convenga?

La diferencia parece pequeña.

No lo es.

¿Son sostenibles los programas sociales?

Ésta probablemente sea la pregunta más importante de largo plazo.

México está destinando enormes recursos a transferencias sociales y, simultáneamente, enfrenta crecientes obligaciones por pensiones, intereses de la deuda, salud, educación, seguridad e infraestructura.

Hacienda proyecta para 2027 reducir gradualmente los Requerimientos Financieros del Sector Público hasta 3.9% del PIB, después de niveles superiores registrados en años anteriores.

Eso significa que el Gobierno intenta hacer tres cosas simultáneamente:

mantener los programas sociales, aumentar inversión y reducir gradualmente el déficit.

Puede lograrse si crece la economía y la recaudación continúa aumentando.

Si el crecimiento decepciona o aparecen nuevas presiones de gasto, la ecuación se vuelve mucho más difícil.

No todo es blanco o negro

El video que acompaña esta publicación plantea una pregunta provocadora y útil para iniciar conversación.

Pero TribunaBC considera importante agregar contexto.

No estamos obligados a escoger entre:

“quiero programas sociales”

o

“quiero economía informal”.

Existe una tercera posibilidad:

un sistema fiscal donde más personas contribuyan, pero donde hacerlo sea sencillo; donde paguen proporcionalmente quienes tienen mayor capacidad económica; donde se combata realmente la evasión; donde el pequeño negocio pueda formalizarse sin ahogarse en trámites; y donde el ciudadano pueda exigir cuentas claras sobre cada peso gastado.

La discusión que México realmente necesita

México necesita hablar de impuestos sin convertir inmediatamente la conversación en una pelea partidista.

La izquierda suele enfatizar redistribución y programas sociales.

Los sectores empresariales suelen enfatizar inversión, competitividad y seguridad jurídica.

Los pequeños comerciantes hablan de supervivencia.

Los trabajadores quieren mejores servicios públicos.

Todos están hablando de partes diferentes del mismo problema.

Porque no existe Estado moderno sin impuestos.

Pero tampoco existe sistema tributario sostenible sin confianza.

Conclusión TribunaBC

México efectivamente está modificando su estrategia fiscal, pero decir que en 2027 habrá simplemente una gran subida generalizada de impuestos sería incorrecto.

El proyecto presentado por el Gobierno busca llevar la recaudación tributaria hasta 15.9% del PIB sin crear nuevos impuestos generales, principalmente mediante mayor fiscalización, combate a la evasión y cambios en las reglas tributarias. Al mismo tiempo, propone alrededor de 1.1 billones de pesos para programas de bienestar y facilidades para incorporar a pequeños negocios a la formalidad.

La propuesta aún debe pasar por el Congreso.

Y ahí está la discusión que verdaderamente debería interesarnos:

no solamente cuánto dinero puede cobrar el Gobierno, sino quién lo paga, quién recibe sus beneficios y qué resultados obtiene México a cambio.

Porque pagar impuestos es una responsabilidad ciudadana.

Pero explicar, cuidar y utilizar correctamente ese dinero también es una responsabilidad del Gobierno.

TribunaBC abre el debate:
¿Usted estaría dispuesto a incorporarse plenamente a la formalidad fiscal si pagar impuestos fuera sencillo, proporcional a sus ingresos y pudiera ver claramente en qué se utiliza su dinero?

https://vt.tiktok.com/ZSqnMs9Ny/

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