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Los que quieren comprar lo que nunca construyeron

Ellos, los oportunistas.
En Ensenada ya comenzaron a aparecer los pre-pre-pre-pre candidatos a la Presidencia Municipal. Algunos todavía no sabemos siquiera por qué partido buscarán llegar al final, porque cambiar de colores, camisetas y lealtades parece haberse convertido en parte de su currículum político.
Hay quienes han pasado por prácticamente todos los colores habidos y por haber. Han brincado de proyecto en proyecto, dejando amistades, compromisos, cuadros políticos y hasta partidos tirados en el camino.
Y ahora quieren ser presidentes municipales.
El problema es que descubrieron algo demasiado tarde: una candidatura puede conseguirse desde arriba, pero una estructura política se construye desde abajo.
Y ellos no la tienen.
No caminaron suficiente territorio. No construyeron liderazgos propios. No formaron operadores. No estuvieron años trabajando colonias, fraccionamientos, delegaciones y comunidades. No apoyaron a nadie cuando pudieron hacerlo, TODO fue para ellos y ellas.
Entonces encontraron el camino fácil: intentar comprar lo que nunca fueron capaces de construir.
Ahora buscan operadores y operadoras territoriales de otros proyectos; líderes de colonias; cuadros partidistas e incluso funcionarios que actualmente trabajan en gobiernos municipales o estatales. Les ofrecen posiciones, futuro político, espacios y, según lo que se comenta en los propios círculos políticos, también importantes recursos económicos. Los “FUTUREAN” como siempre, como solo ellos saben hacerlo.
Y entonces surge una pregunta absolutamente válida:
¿De dónde sale tanto dinero para comprar conciencias y servidores al dizque nuevo proyecto?
Porque cuando aparecen cantidades que difícilmente corresponden con los ingresos conocidos de determinados personajes públicos, preguntar no es acusar: es hacer una labor ciudadana.
Pero hay algo todavía más grave.
Pretender construir un proyecto político provocando la traición dentro miembros dentro de otros proyectos significa sembrar exactamente aquello que algún día vas a cosechar.
Porque quien traiciona por ti también puede traicionarte a ti.
Y quien compra una traición no compra una lealtad: solamente renta al traidor.
Lo paradójico es que algunos de estos aspirantes ya tuvieron a su lado verdaderos operadores y operadoras políticos. Gente que sí sabía caminar territorio, que conocía las colonias, que trabajaba, resolvía, construía relaciones y demostraba lealtad.
¿Y qué hicieron con ellos?
Los traicionaron.
A algunos les incumplieron. A otros les dieron la espalda. A otros simplemente los utilizaron mientras fueron necesarios y después hasta terminaron señalándolos o responsabilizándolos de cosas.
Y ahora quieren sustituirlos a billetazos y con promesas de cargos futuros.
El problema es que la política tiene memoria.
Puedes cambiar de camiseta. Puedes cambiar de partido. Puedes cambiar de discurso y hasta rodearte de nuevos personajes.
Lo que resulta mucho más difícil es borrar una trayectoria.
Porque cuando un político termina más quemado y achicharrado por sus propias traiciones, cuando alrededor suyo comienzan a surgir preguntas sobre los recursos con los que pretende construir estructura y cuando necesita comprar las lealtades que nunca supo generar, quizá debería preguntarse algo antes de querer gobernar Ensenada:
¿Realmente está construyendo un proyecto político o simplemente está financiando su próxima traición?
Ya no es entonces inconciencia, es ponerologia política, vulgar psicopatía.
Soy Javier García CAMARENA

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