Morena y PT: una alianza desigual rumbo al 2027
Opinión | 20 de agosto de 2025
En la política bajacaliforniana hay alianzas que nacen por afinidad y otras que se imponen por conveniencia. La unión entre Morena y el Partido del Trabajo rumbo a 2027 pertenece, sin duda, a la segunda categoría.
Morena no necesita al PT para ganar en Baja California. Las encuestas y los resultados de los últimos cuatro procesos lo confirman: distrito que compite, distrito que gana. La maquinaria morenista arrasa sin necesidad de muletas. El único que pierde y se queda fuera del juego es el PT.
La instrucción desde arriba
La alianza es vital para el Partido del Trabajo, pero anecdótica para Morena. Sin embargo, la instrucción vino desde lo más alto: recomponer la relación, mostrar unidad y darle a Jaime Bonilla y a su grupo político del PT los espacios suficientes que los mantengan a flote. Entre ellos, es de todo sabido que Bonilla pedirá y buscará la Alcaldía de Tijuana.
La reconciliación entre la gobernadora Marina del Pilar Ávila y el exmandatario Jaime Bonilla no es un acto de amistad, sino de pragmatismo. Se acabaron los ataques mediáticos, no por voluntad propia, sino porque la orden fue clara: “comportarse como hermanos”.
Morena se queda con la gubernatura
Morena mantendrá el control absoluto sobre la candidatura a la gubernatura. Será el partido guinda el que decida el nombre del o la abanderada para 2027, y el PT tendrá que respaldarlo sin condiciones. El mayor botín no está en discusión.
Las cartas del PT en municipios y Congreso
Aunque el PT no define la gubernatura, sí busca colarse en candidaturas locales.
Mexicali
Lupita Mora Quiñones
José Guadalupe Montoya Jiménez
Janeth Raquel Tapia Barrera
Salomón Faz Apodaca
Tijuana
Marco Antonio Blásquez Salinas
Joel Fabián Guardado Reynaga
María del Carmen Espinoza Ochoa
Ensenada
Juan Isaías Bertín Sandoval
Todos ellos apuestan a que la coalición les abra espacios que por sí mismos no podrían conseguir.
Invitado incómodo
La ecuación es clara: Morena se asegura la hegemonía, el PT gana oxígeno político. Pero no es un pacto entre iguales. En la práctica, el PT se convierte en un invitado incómodo: Morena lo tolera para llevar la fiesta en paz y proyectar unidad en Baja California.
El PT sobrevive gracias a Morena. Morena, en cambio, seguiría ganando con o sin ellos.

