YA NO LE HAGAMOS TANTO AL CUENTO…
¿Y si lo que realmente pasó con el Valle de Guadalupe es que el bajacaliforniano simplemente dejó de sentirse identificado?
¿Y si el problema nunca fue solamente el precio… sino el ambiente, la desconexión y la pérdida de identidad?
Porque mientras muchos restaurantes del Valle hoy lucen vacíos, otros lugares como el restaurante de Doña Estela siguen llenándose de gente que va feliz, relajada y orgullosa de estar ahí.
Y quizá la respuesta sea más simple de lo que muchos creen:
ahí sí se siente Baja California.
Ahí sí se siente Ensenada.
Ahí sí se siente la gente local.
Ahí sí se siente el sabor real.
Sin poses.
Sin pretensiones.
Sin la necesidad de aparentar una vida que no es la tuya.
El bajacaliforniano no quiere ir a un lugar donde siente que tiene que disfrazarse de turista de lujo, tomarse una foto para aparentar estatus o pagar precios que ya no reflejan ni el sabor, ni la experiencia, ni su realidad económica.
Quiere sentirse cómodo.
Quiere comer rico.
Quiere que lo traten igual.
Quiere convivir con su gente.
Quiere sentir identidad.
Y mientras muchos proyectos del Valle parecían cada vez más diseñados para impresionar al visitante del sur de California o al turismo del centro del país, gran parte de la población local simplemente dejó de ir.
Porque el bajacaliforniano no quiere renunciar a lo que es.
No quiere sentirse extranjero en su propia tierra.
Y quizá por eso muchos prefieren ir a lugares donde todavía existe algo que el Valle, poco a poco, fue perdiendo:
autenticidad.
Porque cuando un destino deja de conectar con su propia gente… tarde o temprano empieza a vaciarse.
Y ya no le hagamos tanto al cuento:
si muchos restaurantes quieren seguir impresionando al turismo aspiracional, al visitante que viene a posar para la foto o al cliente de temporada… adelante.
Que sigan la fórmula.
Muy seguramente obtendrán los mismos resultados:
lugares llenos solamente en julio y agosto… y el resto del año restaurantes vacíos, mesas solas y negocios cerrando lentamente.
Sumen el factor clima.
Al final cada quien hace con sus ideas y dinero lo que quiere.
*Lo que si deseamos todos es que se acabe la inseguridad para propios y extraños.
Por Javier García Camarena
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