Vine de visita a Playas de Rosarito.
Por Hunter.
En un municipio que durante años enfrentó etapas complejas de inseguridad, confrontación política y desorden administrativo, gobernar no ha sido simplemente ocupar un cargo: ha significado abrir brecha, sembrar confianza y reconstruir poco a poco el rumbo de una ciudad con enorme potencial turístico y económico.
Eso es precisamente lo que ha tenido que hacer la presidenta municipal de Playas de Rosarito, Rocío Adame Muñoz.
Lejos de los reflectores fáciles o de las promesas vacías, la actual administración recibió un municipio convulsionado, con problemas de delincuencia, desgaste político, rezagos urbanos y una fuerte necesidad de recuperar la confianza tanto de la ciudadanía como del sector turístico y empresarial.
Sin embargo, poco a poco, con trabajo constante, gestión institucional y una estrategia enfocada en estabilizar el municipio, Rosarito ha comenzado a mostrar señales visibles de recuperación y avance.
Hoy, quienes recorren Rosarito encuentran playas donde se ha trabajado con mayor orden en temas de limpieza y mantenimiento, con esfuerzos permanentes para que el entorno turístico y las aguas continúen mejorando cada vez más.
También se percibe una ciudad con mayor presencia de vigilancia, un ambiente turístico más activo y un municipio que busca reencontrarse con su vocación natural: ser uno de los destinos más atractivos del noroeste de México.
Los cafés con más vida, la creciente oferta gastronómica, los restaurantes frente al mar, los bares, los espacios familiares y los sitios de convivencia continúan fortaleciendo la experiencia tanto para ciudadanos locales como para visitantes que llegan diariamente a disfrutar de Rosarito.
La realización del Tianguis Turístico y la proyección nacional que obtuvo el municipio marcaron también un punto importante para esta administración. A partir de ahí, comenzaron a notarse acciones más enfocadas en atraer inversión, mejorar servicios, fortalecer la imagen urbana y generar condiciones para que más visitantes lleguen a Rosarito.
Y aunque todavía existen retos importantes —porque nadie puede transformar un municipio complejo de la noche a la mañana—, también es cierto que la ciudad comienza a mostrar señales de orden, mayor coordinación y una visión más clara de hacia dónde quiere avanzar.
Gobernar un municipio turístico como Rosarito implica mucho más que administrar: significa mantener viva la confianza de comerciantes, restauranteros, hoteleros, trabajadores y familias enteras que dependen de que la ciudad funcione, crezca y proyecte estabilidad.
La abogada y humanista Rocío Adame continúa enfocada en una visión que ocupa prácticamente la mayor parte de sus días, desde muy temprano por la mañana hasta altas horas de la noche, enfrentando retos que no son sencillos y menos en un municipio tan dinámico y complejo como Rosarito.
La ciudad recibe diariamente el intenso flujo de visitantes provenientes del sur de California, de Tijuana, Mexicali, Ensenada y de muchas otras regiones de México y del extranjero, personas que hacen una pausa para disfrutar de las playas, la gastronomía, la hospitalidad y el ambiente único que ofrece este destino turístico.
Y aun en medio de la grilla política, las críticas y las dificultades propias de gobernar, Rocío Adame mantiene el ritmo de trabajo y gestión buscando fortalecer la estabilidad, el turismo, la inversión y los servicios para Playas de Rosarito.
Porque al final, el verdadero reto no solamente es gobernar: es resistir, construir y seguir avanzando mientras una ciudad entera exige resultados todos los días.
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