La noche del 21 al 22 de junio de 2025, fuerzas militares estadounidenses lanzaron ataques aéreos de precisión contra tres instalaciones nucleares iraníes: Fordow, Natanz e Isfahan.
La operación involucró bombarderos furtivos B-2 que utilizaron bombas antibúnker GBU-57, conocidas como “Madre de todas las bombas”, y misiles crucero Tomahawk lanzados desde submarinos.
Declaraciones oficiales de EE.UU.
El presidente Trump calificó la misión como un “ataque muy exitoso” y declaró que los sitios fueron “completamente destruidos”. Advirtió que podrían ocurrir más ataques si Irán no busca “la paz”.
Contexto estratégico
Escalada con Israel: Estos son los primeros ataques directos de EE.UU. en la guerra entre Israel e Irán, que inició el 13 de junio cuando Israel bombardeó objetivos militares y nucleares iraníes.
Fracaso diplomático: Washington había exigido reiteradamente la rendición incondicional de Teherán. Trump afirmó haber otorgado a Irán un plazo de 60 días para negociar antes de ordenar la acción militar.
Preocupación internacional: António Guterres, Secretario General de la ONU, calificó los ataques como una “peligrosa escalada” y urgió a una solución diplomática inmediata.
Repercusiones regionales
Irán denunció los ataques como un “crimen” y prometió represalias. La Guardia Revolucionaria advirtió que EE.UU. será considerado “responsable”.
División entre aliados: Kuwait, Arabia Saudita, Egipto, Turquía, Alemania, entre otros países, pidieron desescalar la violencia y evitar el uso de la fuerza letal.
Amenazas de grupos aliados de Irán: Grupos como los hutíes en Yemen han advertido sobre posibles represalias asimétricas en respuesta al ataque estadounidense.
Debate político-legal
Ausencia de aprobación del Congreso: Críticos en EE.UU. argumentan que los ataques violan la Constitución. El congresista Jim Himes señaló: “Mi atención sobre este asunto ocurre ANTES de que caigan las bombas. Punto final”.
Preocupaciones sobre derecho internacional: Los ataques provocaron acusaciones de violación de la Carta de la ONU. El presidente de Cuba también calificó la acción de EE.UU. como una “escalada peligrosa”.
El analista de Foreign Policy, Howard W. French, advirtió: “Son muchas las maneras en que una participación estadounidense en la guerra con Irán podría salir mal”— recordando anteriores intervenciones costosas y el riesgo de otra prolongada guerra en Medio Oriente.
La analista Alexandra Sharp subrayó el peligro de una guerra más amplia:
“Teherán advirtió a Washington que su participación probablemente conduciría a una guerra total.”
Otros analistas señalan que atacar instalaciones profundamente protegidas como Fordow demuestra tanto el compromiso estadounidense como su disposición a escalar aún más el conflicto.