AsombrosoEnsenadaFoodLogros CiudadanosSports

Desnutrición: cuando comer no significa nutrirse (y por qué afecta el futuro de un país)

La desnutrición no es solo “no comer”. También es comer sin nutrientes suficientes, o vivir con dietas de baja calidad por pobreza, crisis, conflictos, desplazamiento o falta de servicios. A nivel global, la FAO reportó que alrededor de 733 millones de personas enfrentaron hambre en 2023.
FAOHome

En la infancia, el impacto es especialmente duro: la desnutrición temprana puede afectar crecimiento físico, defensas, rendimiento escolar y oportunidades de vida. Las estimaciones conjuntas (UNICEF/OMS/Banco Mundial) reportan cifras enormes de malnutrición infantil: por ejemplo, millones de niños sufren retraso en crecimiento (stunting) y emaciación (wasting), condiciones asociadas a riesgos de salud y mortalidad, además de consecuencias a largo plazo.
Organización Mundial de la Salud
+1

Lo más cruel es que muchas veces la desnutrición convive con el exceso de calorías baratas: familias que pueden “llenarse” con productos muy energéticos pero pobres en proteína, hierro, zinc o vitaminas. Eso crea un círculo de enfermedad y bajo rendimiento.

¿Qué funciona? Programas de alimentación escolar, apoyo a lactancia materna, suplementación en etapas críticas, acceso a agua potable y saneamiento, servicios de salud, y protección social para que una enfermedad o pérdida de empleo no empuje a una familia al hambre. La desnutrición no se resuelve con discursos: se resuelve con políticas públicas, comunidades organizadas y cadenas de suministro que hagan accesible la comida real.

Hablar de desnutrición es hablar del futuro: un niño con mala nutrición hoy es un adulto con menos oportunidades mañana. Y un país con millones de infancias vulnerables carga una factura social por décadas.

Facebook Comments