Argentina vuelve a la final: derrotó 2-1 a Inglaterra en una semifinal cargada de historia y dramatismo
Argentina vuelve a la final: derrotó 2-1 a Inglaterra en una semifinal cargada de historia y dramatismo
Por la Redacción de TribunaBC
Argentina volvió a demostrar que posee una cualidad difícil de medir con estadísticas: sabe sobrevivir cuando el partido parece escaparse.
La selección campeona del mundo derrotó 2-1 a Inglaterra en Atlanta y consiguió su boleto para disputar la final del Mundial 2026 contra España. Durante 84 minutos, la Albiceleste estuvo contenida, incómoda y, después del gol inglés, al borde de la eliminación.
Pero en el tramo final apareció nuevamente Lionel Messi.
No marcó, pero participó en las dos jugadas que transformaron la noche. Enzo Fernández empató al minuto 85 y Lautaro Martínez, ingresado desde el banco, completó la remontada en el tiempo agregado.
Argentina pasó de estar eliminada a quedar a un partido de conquistar nuevamente la Copa del Mundo.
Una semifinal cerrada y cargada de tensión
El primer tiempo fue una batalla táctica.
Inglaterra intentó cerrar los espacios interiores, impedir que Messi recibiera cerca del área y obligar a Argentina a circular el balón lejos de la portería de Jordan Pickford.
La selección inglesa presentó una alineación más física, con Reece James y Djed Spence reforzando la defensa, Declan Rice y Elliot Anderson en el mediocampo, y Harry Kane acompañado por Anthony Gordon en el frente ofensivo.
Lionel Scaloni mantuvo la base argentina. Emiliano Martínez ocupó la portería; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico formaron la defensa; Leandro Paredes, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister controlaron la zona central, mientras Giuliano Simeone, Julián Álvarez y Messi buscaron romper el bloque inglés.
Durante la primera mitad hubo intensidad, choques y faltas, pero escasas ocasiones claras. Inglaterra consiguió neutralizar a Argentina y convirtió el partido en el tipo de encuentro que más le convenía: trabado, físico y decidido por detalles.
Anthony Gordon golpeó primero
El partido cambió al minuto 55.
Un error en la salida y una descoordinación defensiva argentina permitieron que Anthony Gordon encontrara el espacio para superar a Emiliano Martínez y colocar el 1-0.
El gol inglés hizo visible el mayor problema de Argentina durante la semifinal: tenía posesión, pero no profundidad.
Inglaterra se replegó después de tomar la ventaja. Cedió terreno, protegió el centro del área y confió en que Pickford y sus defensores resistirían la reacción argentina.
Durante varios minutos la estrategia funcionó.
Messi recibía demasiado lejos. Julián Álvarez encontraba pocos espacios y los centros argentinos terminaban rechazados por una defensa inglesa bien posicionada.
El reloj avanzaba y la posibilidad de una final entre España e Inglaterra comenzaba a tomar forma.
Inglaterra cometió el error de retroceder demasiado
La ventaja cambió la mentalidad inglesa.
En lugar de mantener la presión que había incomodado a Argentina, el equipo de Thomas Tuchel comenzó a defender cada vez más cerca de su portería.
Ese retroceso permitió a Enzo Fernández y Alexis Mac Allister jugar más arriba. También liberó a Messi, quien empezó a encontrar zonas desde las cuales podía girar, levantar la cabeza y elegir el pase.
Inglaterra no perdió únicamente por una jugada individual. Perdió porque dejó de disputar el control del partido.
Cuando una selección se encierra durante demasiado tiempo frente a Argentina, concede algo más peligroso que la posesión: le entrega al campeón la oportunidad de insistir hasta encontrar una grieta.
Enzo Fernández inició la remontada
Al minuto 85, cuando Inglaterra parecía tener la clasificación bajo control, Argentina encontró el empate.
Messi recibió con tiempo, atrajo marcas y participó en una acción que terminó con Enzo Fernández disparando con potencia desde las inmediaciones del área.
El remate superó a Pickford y cambió por completo el estado emocional del encuentro.
El 1-1 golpeó a Inglaterra. Los futbolistas que minutos antes defendían con seguridad comenzaron a mostrar dudas. Argentina, en cambio, interpretó que no debía conformarse con llevar el partido al tiempo extra.
La Albiceleste había encontrado el momento para atacar.
Lautaro Martínez apareció en el instante decisivo
Lautaro Martínez ingresó para modificar el frente ofensivo argentino.
Su presencia añadió movilidad, agresividad y capacidad para atacar el área. En el tiempo agregado, Messi volvió a intervenir y envió el balón hacia la zona decisiva.
Lautaro anticipó a la defensa y marcó el 2-1.
La remontada quedó completada en cuestión de minutos.
Inglaterra, que había controlado buena parte del partido y estuvo cerca de eliminar al campeón, terminó sin tiempo suficiente para responder.
El silbatazo final desató la celebración argentina y dejó a los ingleses nuevamente frente a una derrota dolorosa en las fases decisivas de un gran torneo.
Messi no necesitó marcar para dominar el desenlace
La actuación de Lionel Messi explica por qué algunos futbolistas pueden controlar un partido sin aparecer constantemente en el marcador.
Inglaterra consiguió limitarlo durante gran parte del encuentro, pero no logró mantenerlo aislado hasta el final.
Cuando el partido se abrió, Messi encontró el tiempo y los espacios que necesitaba. Su influencia en las dos acciones decisivas convirtió una actuación contenida en otra noche histórica.
A los 39 años, continúa siendo el futbolista alrededor del cual Argentina organiza sus momentos más importantes.
En este Mundial no sólo ha aportado goles. También ha administrado ritmos, atraído defensores y creado oportunidades para sus compañeros.
Contra Inglaterra, su mayor contribución fue comprender antes que todos que el partido había cambiado.
El valor de Enzo Fernández
Enzo Fernández realizó mucho más que el gol del empate.
Fue uno de los futbolistas responsables de sostener la circulación argentina cuando Inglaterra cerró los espacios. Después del descanso comenzó a jugar más cerca del área y asumió mayores riesgos.
Su gol fue consecuencia de esa decisión.
Enzo representa el puente entre la generación que ganó el Mundial de 2022 y el equipo que Argentina deberá construir cuando Messi ya no esté.
Tiene capacidad para recuperar, distribuir y llegar desde segunda línea. En una semifinal asfixiante, mostró además personalidad para intentar el remate que mantuvo viva a su selección.
Lautaro, el suplente que cambió la historia
Lautaro Martínez ha vivido una relación compleja con los Mundiales.
En Qatar 2022 llegó como delantero titular, pero una lesión y la aparición de Julián Álvarez redujeron su participación. Aun así, convirtió el penal decisivo contra Países Bajos y siguió siendo importante para el grupo.
En 2026 volvió a encontrar un papel diferente.
No siempre comenzó como titular, pero se convirtió en una de las principales armas de Scaloni desde el banco. Contra Inglaterra necesitó pocos minutos para marcar el gol que envió a Argentina a la final.
Su aparición confirma una de las fortalezas del campeón: posee futbolistas capaces de cambiar un partido desde la banca.
En un torneo tan largo, la profundidad del plantel puede ser tan decisiva como la calidad de las figuras.
El nuevo dolor inglés
Inglaterra vuelve a quedarse a las puertas de una final mundialista.
El equipo mostró durante gran parte del encuentro que tenía condiciones para eliminar a Argentina. Defendió con orden, compitió físicamente y consiguió adelantarse.
Sin embargo, repitió un problema conocido: cuando tomó ventaja, dejó de jugar con la misma ambición.
Su retroceso permitió el crecimiento argentino y terminó exponiendo a una defensa que había soportado demasiados minutos de presión.
Thomas Tuchel deberá explicar por qué su equipo cedió el control y no consiguió reaccionar después del empate.
Harry Kane quedó aislado durante el tramo final. Jude Bellingham tuvo menos influencia de la esperada y los cambios no consiguieron detener el impulso argentino.
Inglaterra deberá disputar ahora el encuentro por el tercer lugar contra Francia.
Una rivalidad que volvió después de 21 años
El partido fue el primer enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en más de dos décadas.
La rivalidad está marcada por algunos de los episodios más famosos de la historia de los Mundiales:
- la polémica expulsión de Antonio Rattín en 1966;
- la Guerra de las Malvinas de 1982;
- la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo” de Maradona en 1986;
- la expulsión de David Beckham en 1998;
- y la revancha inglesa de 2002.
El encuentro de Atlanta no tuvo una jugada tan controvertida como aquellas, pero sí añadió un nuevo capítulo: la remontada argentina en los minutos finales de una semifinal mundialista.
Antes del encuentro, ambos entrenadores intentaron separar el futbol del trasfondo político. Dentro del estadio, sin embargo, las banderas, los cánticos y la memoria de 1986 demostraron que la historia continúa acompañando a esta rivalidad.
Argentina ganó un partido. No resolvió una disputa territorial ni modificó la historia de la guerra.
Pero para millones de aficionados, la victoria tendrá inevitablemente un significado emocional más profundo que el de una semifinal ordinaria.
Argentina alcanza su segunda final consecutiva
La Albiceleste disputará su segunda final mundialista consecutiva después del campeonato obtenido en Qatar 2022.
El logro confirma la continuidad de un ciclo extraordinario.
Argentina no ha dependido únicamente de la inspiración de Messi. Ha construido un equipo competitivo, disciplinado y emocionalmente resistente. Sabe defender resultados, remontar partidos y soportar momentos de enorme presión.
Llegar a dos finales consecutivas requiere más que talento.
Exige estabilidad interna, liderazgo, profundidad y una cultura competitiva que Scaloni ha conseguido mantener durante años.
Argentina tendrá ahora la oportunidad de conquistar su cuarta Copa del Mundo y convertirse en la primera selección que defiende exitosamente el título desde Brasil en 1962.
España espera en la final
España derrotó 2-0 a Francia en la otra semifinal y llegará al partido decisivo con un día adicional de descanso.
La final enfrentará a dos equipos con estilos diferentes.
España buscará controlar la pelota, presionar arriba y explotar la velocidad de sus jóvenes extremos. Argentina intentará competir desde el equilibrio, utilizar la experiencia de sus campeones y aprovechar cada aparición de Messi entre líneas.
Será también un duelo generacional.
De un lado estará Messi, en el tramo final de una carrera histórica. Del otro, una generación española encabezada por futbolistas jóvenes que pretende dominar el futuro.
Argentina intentará defender la corona.
España buscará conquistar su segundo Mundial.
Las claves de la victoria argentina
Argentina avanzó por cinco razones principales:
No perdió la calma. Incluso después del gol inglés, evitó romperse tácticamente.
Scaloni utilizó correctamente el banco. La entrada de Lautaro añadió presencia en el área y terminó decidiendo el partido.
Enzo se adelantó. Su posición más ofensiva permitió que Argentina encontrara remates desde fuera del área.
Inglaterra retrocedió demasiado. Al renunciar a la presión, permitió que Messi recibiera con mayor libertad.
Messi apareció en el momento decisivo. No dominó todo el encuentro, pero intervino cuando el margen de error había desaparecido.
Veredicto de TribunaBC
Argentina no jugó su mejor partido del Mundial.
Durante largos periodos fue neutralizada, sufrió para crear oportunidades y estuvo cerca de quedar eliminada.
Pero los campeones no siempre ganan jugando de manera brillante.
A veces ganan porque conservan la fe, interpretan mejor los últimos minutos y tienen futbolistas capaces de convertir una pequeña ventaja en un momento histórico.
Inglaterra tuvo la final en sus manos y decidió protegerla demasiado pronto.
Argentina vio una puerta apenas abierta y entró por ella con la fuerza de un equipo que todavía no está dispuesto a entregar su corona.
Enzo Fernández encendió la esperanza. Lautaro Martínez completó la remontada. Lionel Messi volvió a dirigir el desenlace.
La Albiceleste estará nuevamente en el partido más importante del futbol mundial.
Ahora sólo queda España.
Argentina está a noventa minutos de defender el título y Messi, a un partido de cerrar su historia mundialista de la manera más extraordinaria posible.

